Los mitos circulantes sobre las entrevistas de selección no son en muchos casos erróneos.
Cuando un demandante de empleo va a una entrevista no piensa en si mismo como un producto de marketing. Se centra principalmente en quedar bien para que la entrevista “sea todo un éxito” y este lamentable error hace que la mayor parte de las entrevistas sean un fracaso.
Una persona que no haya trabajado en Selección de personal no se puede ni imaginar la cantidad de entrevistas que hay que realizar antes de encontrar a la persona adecuada.
¿Qué aspectos son entonces importantes en una entrevista de selección?
Desde la mente del entrevistador podemos afirmar que no es importante lo que se dice sino cómo se dice o incluso lo que no se dice.
El entrevistador experimentado sabe leer entre líneas. Observa los pequeños detalles. Sabe calibrar los gestos que se producen en micro segundos cuando hace una pregunta incómoda y obviamente, como conoce y sabe leer la comunicación no verbal, estos gestos concretos que se producen concretamente en estos microsegundos, son la clave para la toma de decisión final.
El entrevistador experimentado sabe apreciar cuando la información transmitida es verdad y mentira. Nuevamente la comunicación no verbal delatan a la persona.
También sabe cortar hábilmente la presentación aprendida de memoria y que supone el antifaz de un candidato que no tiene sus ideas claras y ha tenido que aprenderse de memoria un guión.
Introduce las preguntas de calidad adecuadas para obtener la información que busca.
Si el candidato tiene claros sus objetivos, metas y sobre todo Visión de futuro, el entrevistador lo captará rápidamente. Ese es el objetivo de una entrevista de selección, el encontrar candidatos que encajen perfectamente con el puesto de trabajo.
Una persona que tiene claras sus metas, objetivos y Visión de futuro, tendrán mayor facilidad para venderse y a tratarse como un producto de marketing. Habiendo hecho en primer lugar un análisis de la situación externa y del mercado, tendrán una visión realista y habrán podido analizar si su formación y experiencia pasadas están adaptadas a nuevas exigencias de mercado. En caso positivo se habrán reciclado para encontrar nuevos nichos profesionales y una vez inicien la búsqueda de empleo, tendrán unos objetivos y fines bien claros. Y todo esto, el entrevistador lo captará rápidamente.
Un entrevistador no es una ONG, es un profesional ejecutivo que busca el mejor candidato para el puesto que tiene que cubrir. En este sentido, buscará objetiva y profesionalmente, sin pasiones o aspectos subjetivos.
En tantas ocasiones hemos encontrado a candidatos literalmente perdidos, con unos currículums destrozados por su paso por tantas empresas de trabajo temporal, a través de las cuales han trabajado en puestos tan dispares que finalmente saben hacer de todo un poco y nada de todo. Optando por trabajos comerciales cuando en realidad han tenido aptitudes totalmente administrativas.
¿Y qué diremos de las referencias? Las hemos odiado siempre porque en un 99% de los casos corresponden a críticas provenientes de almas rencorosas, sedientas de venganza, que lo único que buscan es hacer daño. Es un error pedir referencias sobre una persona y muchas personas lo siguen haciendo. ¿No saben que están en un gran error y produciendo una injusticia?
¿Porqué juzgar a una persona por un acto concreto de su vida? Quien esté libre de culpa que tire la primera piedra.
El entrevistador también puede encontrarse con decepciones. Candidatos que usan tan bien su comunicación verbal y no verbal, vehementes y muy seguros de si mismos, que pueden convencer, aunque no sin dejar una huella de cierta desconfianza por la presentación que ofrece su cuadro general. Pueden ser aquellas personas que brillan literalmente en una entrevista pero que son como un melón podrido por dentro, que solo lo ves cuando lo abres. ¿Qué hace el entrevistador en ese tipo de situaciones? Tiene que tener mucha paciencia y no dejarse presionar por la prisa de su cliente. Debe tener nuevos encuentros con este melón, el cual ha mostrado desde fuera algo, aunque no se ha podido comprobar por dentro. Aplicará una batería completa de tests que le re confirmarán su decisión final. Planteará nuevas situaciones de encuentro con el candidato bajo circunstancias diversas.
El entrevistador podrá encontrarse en muchas ocasiones con personas cuya vida está regida por terceros. En este caso, solamente a través de preguntas de mucha calidad, la que nosotros denominamos preguntas de alto rendimiento, podrán averiguar si es a esta persona a la que tienen que entrevistar o bien a su pareja.
Entrevistar es un arte, requiere pasión, mucha experiencia y un dominio perfecto de la comunicación. Por ello no es tan sencillo como parece, el hacer selección de personal.
Cuni & ASociados